lunes, 27 de abril de 2015

Chilesaurus diegosuarezi

Cristina Espinoza _ La Tercera
Ilustración: Gabriel Lío


La primera vez que Fernando Novas, paleontólogo del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, observó los fósiles enviados por el geólogo chileno Manuel Suárez -hoy director de Geología de la U. Andrés Bello-, pensó que se trataba de varias especies de dinosaurios que habían muerto en el mismo lugar: la Formación Toqui, al sur del lago General Carrera, en la Región de Aysén. 

La mano, cabeza y dientes eran similares a las de los sauropodomorfos (dinosaurios de cuello largo), la pelvis se parecía a la de los ornitisquios (con cuernos), pero el cuello, la espalda y las patas traseras, a las de los terópodos (carnívoros bípedos, como el tiranosaurio). 

Pudo haber sido un ecosistema que reunió a los distintos grupos hace 148 millones de años.

Por eso, tras una visita al terreno y la recolección de un esqueleto casi completo en 2010, lo sorprendió comprobar que, en realidad, todos los huesos pertenecieron a una misma especie: un raro dinosaurio de cerca de un 1,60 m. de alto.

Bautizado como Chilesaurus diegosuarezi, en honor a Diego (hijo del geólogo Manuel Suárez) quien encontró su primer hueso cuando tenía 7 años, la especie es única en el mundo. De acuerdo al grupo de paleontólogos y geólogos, chilenos y argentinos, que lo estudiaron, es uno de los ejemplares más completos y mejor conocidos anatómicamente de todos los dinosaurios de Sudamérica para el periodo Jurásico (200 a 145 millones de años atrás). Pero además, cambia radicalmente lo que se sabía sobre la evolución de los dinosaurios.

“Nos está indicando que la adquisición de caracteres relacionados con el consumo de vegetales, la evolución de los herbívoros fue más común de lo que imaginábamos. Hubo carnívoros que en numerosas oportunidades perdieron su condición de depredadores y se transformaron en herbívoros, Chilesaurus viene a sumar esta información, nos está indicando que esta mezcla de caracteres rarísimos que tiene lo convierte en el primer representante de un linaje totalmente desconocido para la ciencia”, indica Novas.

El trabajo tiene tal impacto que es publicado hoy en la revista Nature, y es también un hito para el área en Chile, asegura David Rubilar, jefe de Paleontología del Museo Nacional de Historia Natural (MNHN). “Vamos a pasar de ser un país donde no se tenía registro de dinosaurios a tener uno de los más raros que se han encontrado hasta ahora. No se habían encontrado dinosaurios tan raros como este desde los años 60. Es único, es un linaje exclusivamente chileno, de Aysén. No hay nada como él”, dice.

Raro espécimen
El Chilesaurus diegosuarezi desconcertó a los paleontólogos, pues mezcla rasgos de los tres principales grupos en que se dividen los dinosaurios: ornitisquios y sauropodomorfos, ambos herbívoros, y terópodos, que eran mayoritariamente carnívoros.

Novas explica que al analizar sus caracteres y realizar un análisis filogenético (que busca sus relaciones de parentesco), determinaron que pertenece al linaje de los terópodos, pero en algún punto de la evolución perdió la condición de carnívoro y, a su vez, la de ser un ágil corredor. “En general, cuando uno piensa en los terópodos piensa en un velociraptor, un tiranosaurio, que más bien tienen patas esbeltas que permitían correr velozmente detrás de una presa, en cambio el Chilesaurus poseía patas robustas, tenía un pie relativamente ancho, provisto de cuatro dedos que posaban en el suelo, en lugar de los tres de los terópodos de hábitos depredadores”, indica.

El paso de carnívoros a herbívoros habría tardado millones de años en los que fue adquiriendo los rasgos para comer material vegetal.

Es el primer terópodo herbívoro documentado en el Hemisferio Sur. Otros encontrados en Asia o América del Norte no están emparentados con él y, de hecho, vivieron mucho después (Cretácico, 145 a 65 millones de años atrás).

Por qué vivió sólo ahí todavía es un enigma, porque entonces no había cordillera, lo que habría explicado su endemismo. Sería esperable tener una fauna común con Argentina. “Sin embargo, nos encontramos con un Chilesaurus que, a pesar de tener un aspecto extraño, era el más abundante ahí y uno se pregunta qué pasaba: ¿era un centro de nidificación? ¿por qué sólo ahí? ¿cuáles eran las condiciones ambientales/ecológicas que permitían que fueran tan abundantes en ese sitio?”, se pregunta Novas. Algo que podría tener respuestas en una próxima investigación.
Nuevos estudios
Manuel Suárez, el geólogo cuyo hijo encontró el primer fósil de Chilesaurus en 2004, realizaba un recorrido para un estudio del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin). En uno de los cerros cercanos a la localidad de Mallín Grande, observó una alternancia de rocas volcánicas y sedimentarias interesantes para su proyecto. Allí, además de Chilesaurus encontraron restos de titanosaurio (grandes dinosaurios de cuello largo), pequeños cocodrilos y un pariente del tiranosaurio.

Aún es necesario realizar más estudios sobre el ambiente en el que vivieron los dinosaurios de la Patagonia, pero Suárez indica que el lugar entonces estaba rodeado de volcanes y ríos que llegaban al mar. “No era planicie, falta más estudio, pero lo que vemos es un cono aluvial -cercano a volcanes activos- que en algún instante llegaba al mar. Hemos determinado que hay un mineral, la glauconita, que se genera en ambiente marino, además de troncos y árboles que indican un ambiente húmedo y temperado”, asegura.

Cómo murieron es un misterio, porque si bien hay esqueletos muy completos de Chilesaurus, que era de las especies pequeñas (desde el tamaño de un pavo al de un avestruz), hay otros fósiles grandes muy destruidos. “Como si hubiesen pasado por una corriente de agua. Llama la atención lo bien conservados que están por la energía del transporte de estos depósitos. Debe haber sido un proceso muy rápido”, dice Suárez.

Investigación conjunta

“No existen fronteras”, asegura Suárez, al momento de hablar de la colaboración entre investigadores chilenos y argentinos. “Tenemos muy buenas relaciones con ellos, nos conocemos, trabajamos proyectos en conjunto sobre todo en Patagonia”, indica el geólogo. “Este tipo de investigaciones de prestigio internacional, eleva el prestigio de los sudamericanos en tareas de exploración e interpretación de la evolución de la vida”, agrega Novas. 

martes, 7 de abril de 2015

Se cumplen 126 años del nacimiento de Gabriela Mistral

Gabriela Mistral: dame la mano y danzaremos

Dame la mano y danzaremos...

«Dame la mano y danzaremos, 
dame la mano y me amarás. 
Como una sola flor seremos, 
como una flor, y nada más. . .
El mismo verso cantaremos, 
al mismo paso bailarás. 
Como una espiga ondularemos,
como una espiga, y nada más.
Te llamas Rosa y yo Esperanza, 
pero tu nombre olvidarás, 
porque seremos una danza 
en la colina y nada más...»
Se cumplen 126 años del nacimiento de la única escritora iberoamericana galardonada con el Nóbel de Literatura hasta la fecha
LA VOZRedacción, 07 de abril de 2015. Actualizado a las 18:44 h. 73
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Hace 126 años nacía en Vicuña, Provincia de Elqui, Región de Coquimbo (Chile), Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, mujer que pasaría a la historia de las letras bajo el seudónimo de Gabriela Mistral, única latinoamericana premiada con el Premio Nobel de Literatura, galardón con el que fue distinguida en 1945, el mismo año en el que el mundo ponía el punto final a seis años de la barbarie que supuso la II Segunda Guerra Mundial.
Gabriela Mistral tomó su nombre artístico de sus dos grande pasiones: la naturaleza y la poesía. Ella misma contó que nació de la admiración que sentía por el autor de Mireya, Federico Mistral. También por el viento, el mistral, que azotaba los campos y barría las nubes al sur de Francia, tal y como recoge Francisco Fernández del Riego en un artículo publicado en las páginas de La Voz.
Gabriela Mistral fue la hija de un profesor, que a pesar de haber abandonado el hogar cuando ella solo tenía tres años, Mistral lo defendió, e incluso confesó que unos versos que encontró en un «papelito» firmados por él despertaron su «pasión poética».
En 1904 Gabriela Mistral empezó a trabajar como profesora en la Escuela de la Compañía Baja en La Serena y a publicar artículos, en calidad de colaboradora, en los diario locales El Coquimbo y La Voz de Elqui. Cuatro años más tarde se dedicó a la enseñanza en La Cantera, y después, en Los Cerrillos.
En 1914 logró su primer premio con Sonetos de la Muerte, que conquistó al jurado de los Juegos Florales, fecha desde la que empezó a utilizar el seudónimo de Gabriela Mistral. Tres años más tarde Gabriela Mistral ya aparece dentro de Selva Chilena, la antología poética de Chile más importante hasta la fecha, aunque bajo el nombre de Lucila Godoy. Parece que la última vez que empleó el mismo. Desde entonces, no paró de conseguir galardones en el mundo de las letras.
La condición humilde de su familia le privó de haber estudiado magisterio, pero mediante una convalidación de sus conocimientos logró el título oficial de Profesora de Estado, y por tanto, la capacidad para dar clases en nivel de secundaria. Trasladada a Santiago, y oposición mediante, logró el puesto de directora del Liceo Nº 6 de la capital del país, aunque parece que no fue bien recibida por su «falta de estudios».
En 1923 fue contratada por el Gobierno de México para formar parte de un equipo que sentó las bases para una reforma universitaria en el país, modelo que medio siglo más tarde permanece vigente. Viajó por Europa y Estados Unidos interesándose por los distintos sistemas educativos. A su regreso a Chile, Gabriela Mistral tuvo que salir del país apresuradamente debido a la tensa e inestable situación política que se vivía. A partir de 1933 fue cónsul de su país en distintas ciudades, tanto europeas como de América Latina. También en Nueva York, en donde mantuvo una estrecha relación con la escritora estadounidense Doris Dana.
Gabriela Mistral falleció en 1957 a los 67 años. En su testamento ordenó que todo el dinero recaudado por las ventas de sus obras en América Latina debía destinarse a los niños más desfavorecidos de Montegrande, y la recaudación de las ventas en el resto del Mundo, en beneficio de los niños pobres del resto del país.
Desde junio de 1981 la imagen de Gabriela Mistral aparece en los billetes de 5.000 pesos chilenos. Este martes Google le dedica eldoodle a la escritora chilena más celebrada de la historia. Y hasta el momento, la única que ha logrado el Nóbel de Literatura en lengua castellana.  

Dame la mano y danzaremos...

«Dame la mano y danzaremos, 
dame la mano y me amarás. 
Como una sola flor seremos, 
como una flor, y nada más. . .
El mismo verso cantaremos, 
al mismo paso bailarás. 
Como una espiga ondularemos,
como una espiga, y nada más.
Te llamas Rosa y yo Esperanza, 
pero tu nombre olvidarás, 
porque seremos una danza 
en la colina y nada más...»